Dios usó la arrogancia del enemigo y la experiencia del fracaso de Israel para tender la trampa perfecta. Tu error de ayer no es un callejón sin salida; para Dios, es solo un desvío hacia la conquista.
Dios usó la arrogancia del enemigo y la experiencia del fracaso de Israel para tender la trampa perfecta. Tu error de ayer no es un callejón sin salida; para Dios, es solo un desvío hacia la conquista.