Irse de Erasmus puede ser una experiencia académica o la excusa perfecta para no hacer ni el huevo y vivir la vida padre. Fiestas, rollos con una, con uno, con varios, beber sin control, y todo ello en una ciudad en la que no estás fichado por la Policía y en la que te vas a encontrar gente tan o más loca que tú. Si lo ves todo así... ¡Bienvenido al orgasmus! ¿Y tú de quién eres?