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Fernando Romay y Miguel Ángel Zapata en los Molinos de Consuegra
En esta quinta etapa de La Ruta de la Suerte, Miguel Ángel Zapata llega a los icónicos Molinos de Consuegra, un lugar que encarna la fuerza del viento, la imaginación y los sueños imposibles. Allí le espera Fernando Romay, exjugador de la selección española y leyenda del baloncesto, conocido por su imponente figura, su sentido del humor y por haber sido el único jugador español en ponerle dos tapones a Michael Jordan.
Entre los gigantes de piedra y el horizonte infinito de La Mancha, Romay y Zapata mantienen una conversación tan inspiradora como cercana. Hablan del deporte como escuela de vida, de la ilusión como motor, y de la suerte no como azar, sino como una mezcla de trabajo, pasión y gratitud.
Romay comparte anécdotas memorables de su trayectoria en el Real Madrid y con la selección, pero también reflexiona sobre la humanidad, la humildad y la importancia de reírse de uno mismo. Con su sabiduría natural y su energía contagiosa, lanza mensajes que trascienden el deporte y tocan lo esencial: aprender a perder, a levantarse, y a disfrutar del camino.
La charla, bañada por el viento que mueve las aspas, se convierte en una metáfora viva: la suerte, como el aire, no se ve… pero mueve todo.
Al final del encuentro, Miguel Ángel y Romay colocan una piedra conmemorativa, ligando su conversación a los Molinos de Consuegra como símbolo de la ilusión que desafía a la lógica, y de la grandeza que nace de la autenticidad.
“Ser grande no es medir dos metros, es tener ilusión cuando todos han dejado de creer.”
By La Ruta de la SuerteFernando Romay y Miguel Ángel Zapata en los Molinos de Consuegra
En esta quinta etapa de La Ruta de la Suerte, Miguel Ángel Zapata llega a los icónicos Molinos de Consuegra, un lugar que encarna la fuerza del viento, la imaginación y los sueños imposibles. Allí le espera Fernando Romay, exjugador de la selección española y leyenda del baloncesto, conocido por su imponente figura, su sentido del humor y por haber sido el único jugador español en ponerle dos tapones a Michael Jordan.
Entre los gigantes de piedra y el horizonte infinito de La Mancha, Romay y Zapata mantienen una conversación tan inspiradora como cercana. Hablan del deporte como escuela de vida, de la ilusión como motor, y de la suerte no como azar, sino como una mezcla de trabajo, pasión y gratitud.
Romay comparte anécdotas memorables de su trayectoria en el Real Madrid y con la selección, pero también reflexiona sobre la humanidad, la humildad y la importancia de reírse de uno mismo. Con su sabiduría natural y su energía contagiosa, lanza mensajes que trascienden el deporte y tocan lo esencial: aprender a perder, a levantarse, y a disfrutar del camino.
La charla, bañada por el viento que mueve las aspas, se convierte en una metáfora viva: la suerte, como el aire, no se ve… pero mueve todo.
Al final del encuentro, Miguel Ángel y Romay colocan una piedra conmemorativa, ligando su conversación a los Molinos de Consuegra como símbolo de la ilusión que desafía a la lógica, y de la grandeza que nace de la autenticidad.
“Ser grande no es medir dos metros, es tener ilusión cuando todos han dejado de creer.”