No fue un amor de esos con los que sueltas chispas desde la primera mirada, no era mi ideal de príncipe azul ni ese sueño al que te aferras; pero las circunstancias del destino nos aproximaron, y no ofrecía resistencia. Me desnudé con los lógicos temores que entrañan las primeras veces y aunque han pasado más de 6 años, todavía tiemblo en vivo mientras revolotean las mariposas en mi estómago