¡Ay, madre! Este episodio viene con contenido y contenedores defectuosos. El contenido, como siempre, es oro puro. El contenedor… bueno, el audio nos ha salido con más glitches que un tamagotchi en la lavadora. Problemas técnicos, micrófonos que parecen susurrar desde otra dimensión y una IA que se ha puesto flamenca. Pero oye, la intención es lo que cuenta, ¿no?
En este capítulo nos adentramos en un fenómeno tan moderno como inexplicable: la evolución del lenguaje no verbal en la era tecnológica. ¿Qué significa un emoji con gafas de sol en 2025? ¿Por qué tu madre te manda un pulpo cuando estás enfermo? ¿Es un sticker el nuevo grito ancestral del homo sapiens digital? Analizamos cómo pasamos de levantar la ceja a mandar un gif de Nicolas Cage llorando en llamas, y por qué ya no hablamos… gesticulamos con el pulgar.
Y después, nos metemos hasta la cocina con un tema picante: las tra(d)iciones gastronómicas. Esas que te rompen por dentro cuando descubres que el roscón de Reyes no es una receta milenaria sino marketing del bueno. Analizamos la cultura de la comida que ya no sabe como la de antes, porque antes no había gluten. Desde la paella con chorizo hasta las croquetas de sushi, hablamos de cómo las tradiciones culinarias se doblan como cucharillas de bar ante las modas del momento. Spoiler: salimos con hambre y dudas existenciales.
¿El sonido? Una montaña rusa. ¿El contenido? Puro umbralismo. ¿El resultado? Un capítulo que es como una tortilla sin cuajar: revuelto, pero delicioso.