Una obra que mezcla la poesía, el relato y el ensayo con personajes de cristal
Desde los nueve años escribe, momento en el que perdió el uso de razón. Eugenio López presenta su último trabajo Las guerras perdidas. Un compendio que engloba en forma de diario todas las disciplinas que han influido en el autor. Estudia filosofía en Moscú pero no llega a terminar la carrera porque se fuga con una chica. En esa época, notaba que los profesores vivían menos la filosofía de la forma en lo que lo hacía él.
Además el marxismo en esa época, se apropiaba de todos los aspectos de la vida. "El marxismo con sus grandes dogmas, conduce a grandes errores. La filosofía se ha creado para hacer pensar, crear criterio y hacer dudar. La duda es hermosa", comenta el autor. Los lectores de la obra encontrarán personajes rotos y entrañables, llenos de ternura y derrota. También su cuentan realidades internas y externas.
Eugenio cuenta el ejemplo de una turista que tenía la mirada llena de soledad mirando al atardecer.De pronto se le acerca un vendedor ambulante que sentía lo mismo. Se miraron y se dieron la mano, el hombre beso la mano de la turista. La soledad no entiende de clases sociales, simplemente se necesitaban el uno al otro.
Los clásicos tienden a desaparecer y eso provoca la decadencia del libro en papel. Vivimos en una sociedad de inmediatez y eso no crea pensamiento ya que todo sucede muy rápido y dura poco. Sus referentes viene de la filosofía pero Quevedo y sus sonetos son el espejo en el que se mira. Quevedo era un hombre hecho de palabras, palabras vivas hechas con sangre. "Los escritores somos como cromos repetidos, a un escritor le influye otro y yo me querría parecer a Quevedo.
Hemos hablado con Eugenio López e Irina Platas, que nos habla de la obra "Yerma"