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Luis llevaba meses sin poder tomar una decisión que sabía que tenía que tomar. Creía que era por el dinero.
Era un empresario con años de experiencia: las ventas cayendo, la estrategia de siempre ya sin funcionar, y las relaciones con su familia, que además era parte de la empresa, cada vez más golpeadas.
Durante la mentoría descubrimos que lo que lo paralizaba no eran los números. Era el miedo a no ser suficiente como líder, el miedo a romper con los suyos y el miedo a que lo señalaran.
Hablamos de la diferencia entre decidir desde el miedo y decidir desde la certeza, y de por qué cuando decides desde la confianza, el resultado deja de pesar tanto.
Al final te dejo un ejercicio de cinco minutos: escribe tus tres decisiones más importantes y busca qué miedo había detrás de cada una. Si se repite el mismo, ya encontraste algo.
🌐 Más recursos: https://www.pnlesfera.com
📸 Instagram: @mentalizadorx
De niño me comí veneno para impresionar a mi primo. Estábamos jugando, él saltaba y caía perfecto, yo caía pésimo. Le pregunté qué tenía que hacer y me dijo que comiera de un polvo que parecía harina de haba. Comí una cuchara.
Volví a caerme. Me dijo que comiera más. Terminé en una clínica varios días, con lavados gástricos y convulsiones: era fertilizante para plantas.
En este episodio te cuento esa historia y otras menos graves pero igual de reveladoras, como la vez que me caí de la bicicleta por querer impresionar a mi hijo, con quince años de experiencia encima.
Hablamos de por qué buscamos aprobación, pertenencia y validación, y de por qué eso que creemos propio de la adolescencia nos sigue acompañando de adultos: ahora impresionando a la pareja, a los hijos, al trabajo. Si yo llegué a comer veneno por pertenecer, probablemente tú puedas dejar de impresionar con bastante menos esfuerzo.
Perdí el primer nivel de la universidad. Después de noches sin dormir, de horas y horas en la biblioteca tratando de igualarme con compañeros que ya sabían lo que yo no, el esfuerzo no alcanzó. Y lo peor no fue perder el nivel: fue sentarme a tener esa conversación con mi padre. Durante semanas no pude tomar la decisión de continuar, porque simplemente no creía en mí. Mi papá intentó todo. Lo que finalmente me movió fue una conversación con mi tío Pancho. En este episodio te hablo de la diferencia entre tomar una decisión desde el empuje —cuando la vida te arrincona hasta que ya no te queda opción— y tomarla desde el querer y el poder. Y te comparto la matriz de cuatro cuadrantes que uso cada vez que no sé qué camino tomar: no decide por ti, pero saca a la luz los argumentos que tu inconsciente ya tiene y que todavía no quieres mirar.
Durante años, en mi cabeza se repetía que no era suficiente. Que no era suficiente para la gente que amaba, ni para la grandeza de mis sueños. Que yo no era de aquí. Me di duro, muy duro, durante muchísimo tiempo.
Hasta que un día entendí algo que lo cambió todo: esa voz no era mía. Era una voz prestada, hecha de todos los comentarios que pasaron por ella.
El bullying, los "estás gordo", los "no sirves para esto". En este episodio te propongo un ejercicio incómodo: imagina que vas al cine a ver una película que te dice exactamente lo que tú te dices a ti mismo. ¿Volverías a verla? ¿Te gustaría esa trama?
Hablamos de por qué nos vendieron la idea de que darnos duro es lo que nos motiva, y de cómo empezar a distinguir qué voces son tuyas y cuáles nunca lo fueron. Porque hay una pregunta todavía mejor que la de hoy, y es: ¿a quién quiero escuchar ahí dentro?
En un viaje en motocicleta por Sudamérica, después de una curva muy pronunciada, apareció frente a mí una formación rocosa que me dejó literalmente sin respiración.
Los ojos llenos de lágrimas, el alma en paz, y una certeza absoluta: estoy vivo.
En este episodio quiero que subas conmigo a esa moto, te voy a pedir que dejes lo que estás haciendo unos segundos y hagamos ese viaje juntos.
Y después hablamos de algo más incómodo: por qué hoy la gente prefiere sacar la foto antes que vivir el momento, y por qué cuando algo nos sale demasiado bien decimos "esto es tan bueno que algo malo viene".
Porque estar vivo no requiere magia, requiere presencia. Y esa es la parte difícil. Prepara dos hojas del cuaderno para este: vas a necesitarlas.
Cuando alguien te pregunta qué quieres comer, ¿cuántas veces respondes "lo que sea"?
Parece un detalle sin importancia, pero esa respuesta dice muchísimo más de ti de lo que crees.
En este episodio te cuento la historia de Ana, una tarde en Patate: una carrera extraordinaria, las finanzas sanas, y un sueño escondido tan profundo que solo salió cuando hice las preguntas correctas. Descubrió que estaba persiguiendo algo que en realidad no deseaba.
Hablamos de por qué el camino que estás recorriendo muchas veces lo eligió alguien más: tu pareja, tus socios, tu jefe, tus padres, la sociedad y de cómo empezar a distinguir lo que quieres tú de lo que te enseñaron a querer.
Te dejo también un ejercicio de una sola hoja para empezar hoy. Porque la vida pasa muy rápido, y el mundo está lleno de gente que se arrepiente de lo que no hizo.
Hay cosas que hacemos por costumbre y está perfecto: lavarse los dientes, tender la cama, salir a caminar.
Pero hay otras que sostenemos por años sin habernos preguntado nunca por qué:
En este episodio te cuento cómo era mi vida el mes antes de tomar la decisión del año sabático, las ventas cayendo, la relación pendiendo de un hilo, y esas noches sin dormir preguntándome qué estaba haciendo mal.
Y te dejo un ejercicio de cinco minutos que te va a mostrar en blanco y negro cuánto de tu semana estás haciendo por costumbre y cuánto por un propósito de verdad.
Te advierto: esta pregunta duele en lo profundo.
Hoy empieza un viaje de 100 preguntas, y la primera es corta:
¿quién eres cuando nadie espera nada de ti?
Parece fácil de responder, hasta que uno se sienta a pensarla.
Tu pareja espera algo.
Tus hijos esperan algo.
Tus socios,
tus empleados.
Y la más tenaz de todas: ¿qué esperas tú de ti mismo?
En este episodio te cuento algo que me pasó en una de mis caminatas, frente a dos árboles que sembré en honor a mis perritos, y lo que Benny me terminó enseñando sobre los roles que cargamos sin darnos cuenta.
Como en cada episodio de esta temporada, cierro con algo concreto que puedes hacer hoy mismo.
Hay algo que veo en casi todas las mentorías, y casi nadie lo nombra.
No aparece como una crisis ni como un momento dramático, aparece disfrazado de sensatez, de "todavía no es el momento", de "a esta edad ya no".
En este episodio quiero hablarte de eso: de cómo el miedo no te destruye de golpe, simplemente te convence de elegir menos de lo que tu alma sabe que mereces.
Y te dejo un ejercicio para hacer en tu cuaderno, que te va a mostrar en blanco y negro qué te está diciendo el miedo y qué te está diciendo tu verdad.
Porque una vida grande no se construye sin miedo: se construye dejando de obedecerlo.
Si esto te sirvió, sígueme en Spotify y déjame un comentario, me ayuda a que llegue a más personas. Un abrazo grande.
No arruinas tu vida por una gran decisión.
La vas alejando de ti en pequeñas decisiones repetidas todos los días.
En este episodio te hablo de por qué muchas personas dicen que quieren paz, salud, dinero o un amor sano, pero sus hábitos diarios les están diseñando exactamente lo contrario.
Te comparto el ejercicio de "los votos diarios": 5 decisiones pequeñas alineadas con la vida que realmente quieres, y una pregunta que te va a sacudir...
¿Qué decisión pequeña, si la sostienes por 90 días, cambiaría tu vida?
Porque no eres lo que deseas, eres lo que repites.
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