Éxodo 13: ¡No temas del plan de viaje perfecto de nuestro Padre!
Lee Éxodo 13:17-22:
20 Salieron de Sucot y acamparon en Etam, al borde del desierto. 21 El SEÑOR iba delante de ellos, de día en una columna de nube para guiarlos por el camino, y de noche en una columna de fuego para alumbrarles, a fin de que pudieran caminar tanto de día como de noche. 22 La columna de nube nunca se apartó de día de delante del pueblo, ni la columna de fuego de noche.
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En este capítulo miramos a el pueblo de camino hacia la tierra prometida. Y como en todo viaje que el padre de familia prepara antes de ir a acampar, primero se cerciora que el viaje sea seguro para toda la familia. Asimismo, el Todopoderoso sacó a sus hijos de Egipto, llenos de oro, plata y mucho alimento. Además de esto, trazó una vía un poco más larga para evitar que el pueblo, recién salido de la esclavitud, no pasara por el país de los filisteos para que no tuviera ninguna confrontación. Dios conocía el corazón frágil de Israel, por eso los guió por otro lugar. También el Señor le dio confianza al pueblo de Israel manifestándose de día en una columna de nube y de noche en una columna de fuego para que así en el día tuvieran una sombra gigante y en la noche tuvieran una lámpara que los iluminara.
Remarco estos detalles porque quiero que no olviden que así es nuestro Dios cuando nos llama para que sigamos sus pasos. Él tiene un plan perfectamente diseñado para guiarnos y protegernos en el trayecto hacia la bendición. Para el pueblo de Israel era una jornada nueva donde se estaban dirigiendo, hacia el desierto y llegando al mar gigante, y después se encontrarán con enemigos, y no solo eso sino con escasez de las necesidades básicas como agua y comida.
En los siguientes capítulos vamos a ver cómo ellos dudaron, se desanimaron y hasta murmuraron contra Dios, Moisés y Aarón. Pero quiero que consideremos detalladamente que Dios tenía totalmente el control en esos momentos de pruebas. Cuando sintieron sed y hambre, cuando vieron serpientes y escorpiones en el camino, cuando salieron los amalecitas con espadas y arcos para atacarlos, cuando se encontraron al frente de una mar y no tenían barcos para cruzarlo, cuando vieron al ejército de faraón galopar con violencia en sus carruajes listos para esclavizarlos otra vez. ¡Dios tenía un propósito específico con cada uno de estos eventos!
Más adelante veremos que Dios solo quería ver lo que había en sus corazones, si tenían un corazón entregado y confiado en Dios o tenían un corazón rebelde e incrédulo.
Deuteronomio 8:15-16 dice: "Él es quien te hizo caminar por un desierto grande y terrible, de serpientes ardientes y de escorpiones; una tierra sedienta donde no había agua. Él es quien sacó para ti agua del duro pedernal. Él es quien te sustentó en el desierto con maná, comida que no habían conocido tus padres, con el propósito de humillarte y probarte para al final hacerte bien."
El problema fue cuando ellos se dejaron llenar de temor, miedo e incredulidad.
Recuerda que Jesucristo nos dio grandes promesa antes de ascender al cielo; leamos estas promesas:
- Mateo 28:20: "... Y he aquí, yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo”.
- Juan 16:33: "Les he hablado de estas cosas para que en mí tengan paz. En el mundo tendrán aflicción, pero ¡tengan valor; yo he vencido al mundo!"
- Mateo 18:20: "Porque donde dos o tres están congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos."
¡Qué maravillosas promesas! Por eso no dejes de confiar en Él; habla con el Señor todos los días, y no dejes de congregarte en un lugar donde se siente el Espíritu de Dios, que es la misma nube de día y columna de fuego de noche!
- Hechos 1:8 dice: "Pero recibirán poder cuando el Espíritu Santo haya venido sobre ustedes, y me serán testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta lo último de la tierra."
Es...