Notas en Español e inglés 👇
Éxodo 34: Que el Señor resplandezca tu rostro.
Éxodo 34:29-35:
29 Aconteció que al descender Moisés del monte Sinaí con las dos tablas del testimonio en su mano, mientras descendía del monte, Moisés no sabía que la piel de su cara resplandecía por haber estado hablando con Dios. 30 Aarón y todos los hijos de Israel miraron a Moisés, y he aquí que la piel de su cara era resplandeciente, y temieron acercarse a él.
31 Moisés los llamó. Entonces Aarón y todos los jefes de la congregación volvieron a él, y Moisés les habló. 32 Después de esto, se acercaron todos los hijos de Israel, y Moisés les mandó todas las cosas que el SEÑOR le había dicho en el monte Sinaí.
33 Y cuando Moisés terminó de hablar con ellos, puso un velo sobre su cara. 34 Cuando entraba a la presencia del SEÑOR para hablar con él, se quitaba el velo hasta que salía. Entonces cuando salía, hablaba con los hijos de Israel lo que él le mandaba. 35 Al ver los hijos de Israel que la piel de su cara resplandecía, Moisés volvía a poner el velo sobre su cara, hasta que entraba para hablar con el SEÑOR.
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No olvides leer todo el capítulo.
Aquí vemos como Dios calmó su ira, superó su dolor por la traición e infidelidad de su pueblo; Él volvió a hablarle al pueblo, dándole palabras de profecía acerca de las grandes bendiciones que les quería conceder.
Todo esto ocurrió gracias a un gran intercesor que abogó por el pueblo: Moisés. Un hombre con una mansedumbre increíble, compasivo por el pueblo y también comprensivo con Dios, pues entendía que Israel merecía el castigo pero que tampoco quería que los pueblos paganos se burlaran de Dios si llegara a destruir a Israel por su pecado. Moisés amaba a Dios por sobre todas las cosas.
Es por esto que cuando Dios restauró su relación con el pueblo, prometiendo acompañarlos en su jornada; Él prometió darles la victoria sobre sus enemigos y una tierra prometida; le pidió a Moises que vuelva a encontrarse con Él como la primera vez.
Cuando Moises bajó del monte después de 40 años, Moisés no se dio cuenta de un efecto sobrenatural: ¡su rostro irradiaba una luz, causado por estar en la presencia de Dios!
¡Cuando uno está constantemente en la presencia del Señor, su gloria se manifiesta poderosamente, y el que está en esa presencia gloriosa, se convierte en un portador de la misma presencia de Dios! Esto es señal del favor de Dios sobre la persona. Significa que Dios se ha agradecido de esa persona, bendiciéndole y dándole su paz divina. Dios Habla con la persona, le muestra Sus planes divinos, le revela cosas ocultas, y responde sus oraciones, concediéndole las peticiones de su corazón.
Espero que aprendamos de Moisés, que desarrollemos ese hábito de hablar con Dios todos los días, establecer ese contacto directo, buscando un momento en el día, sea en la mañana, tarde o noche, donde podamos estar a solas con Él.
Moisés se tuvo que poner un velo para poder hablar con el pueblo, pues ellos tenían miedo de la gloria de Dios porque era un pueblo pecador que no podía estar cerca de esa presencia santa pero, ahora, ¡nosotros no tenemos obstáculos para acercarnos a Dios! ¡El velo del templo, que simboliza esa separación entre Dios y la humanidad, se rompió de arriba a abajo hace más de dos mil años!
Entra, junto con tu familia a la presencia divina del Señor, y que Él resplandezca su rostro sobre ti, teniendo misericordia y dándote paz, conforme a la bendición que Dios ordenó invocar sobre el pueblo de Israel en la ley que podemos leerlo en Números 6:23-27: “Habla a Aarón y a sus hijos, y diles que así bendecirán a los hijos de Israel. Díganles: ‘El SEÑOR te bendiga y te guarde. El SEÑOR haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia. El SEÑOR levante hacia ti su rostro, y ponga en ti paz’. “Así invocarán mi nombre sobre los hijos de Israel, y yo los...