"Ora que no desperdicie todo este buen sufrimiento", fue la oración de la mujer angustiada. Esa no es solo una fe que Jesús elogie, es un superpoder supremamente práctica de poseer, dado que los problemas en la vida son inescapables. Este sermón se trata de darnos la superpotencia para vivir así de victoriosos en Cristo. A través de su hermano menor, Santiago, Jesús aquí nos brinda las herramientas y la capacidad para extraer cada onza de triunfo de todas nuestras pruebas y tribulaciones.