El Señor muestra a Ezequiel, el propósito del Templo. No era para aislarse, sino para traer bendición a las naciones a través de su presencia. La presencia De Dios en el lugar santísimo del templo, saldrá para todas las naciones. No solo Israel recibiría la bendición espiritual de la presencia De Dios, sino que todos nosotros la recibiríamos. El Señor Jesus abre las puertas para que esa bendición de las aguas de vida llegue a todos y cada uno de nosotros. Es lindo como nuestro Dios comparte su amor con todo el mundo que ha humillado su vida a los pies de Jesus y aceptado su sacrificio en la Cruz del Calvario. Ahora nosotros debemos de llevar esas aguas a todos aquellos que las necesitan.