Han pasado los siglos, y el diablo sigue siendo el mismo: engañando a los religiosos. Ahora, los líderes religiosos quieren captar al mundo, llevando a las almas al Infierno; predicándoles un Evangelio diferente: se ha perdido el temor de Dios. Pero nadie podrá detener la Obra de Dios, el avance del verdadero Evangelio: de Santidad. El que se levanta contra Dios, será destruido.