La Palabra de Dios es necesaria en todos los tiempos; hasta hoy. Porque siguen surgiendo falsos maestros, profetas, apóstoles, evangelistas, pastores, predicadores y sacerdotes; entre el pueblo que profesa creer en Dios. Ellos, con habilidades satánicas: tratan de introducir diversas herejías o doctrinas contra la Biblia y buscan dividir las Iglesias que predican la Sana Doctrina.