La condenación para algunas personas de palabra fingida, no se tarda. Dios no perdonó a los ángeles, ni al mundo antiguo: condenó a destrucción a Sodoma y a Gomorra por su pecado de rebelión; que es un pecado diabólico, camino de Luzbel. Algunas personas se ponen de acuerdo con los líderes de su propia religión, para sacar de la Iglesia al Siervo de Dios; pero quedan avergonzadas.