En 1957 Juan Manuel Fangio ganó el quinto y último campeonato mundial de Fórmula 1. Y lo hizo a su manera, con una inmensa grandeza, quedándose con la competencia disputada en el circuito de Nurburgring, el trazado más complejo del planeta en ese momento. Es una carrera de antología, considerada por muchos especialistas, la mejor de todos los tiempos en la máxima categoría del automovilismo.