En esta noche de piedra y precipicios, el Guardián del Cementerio viaja a Cuenca, una ciudad suspendida entre dos hoces y tres mundos: el de los vivos, el de los muertos y el de los que aún no saben en cuál habitan. En sus calles estrechas se oyen pasos que no coinciden con los tuyos, en sus conventos las luces se encienden cuando nadie debería estar rezando, y sobre sus puentes aparece una mujer que mira al abismo sin caer jamás.
En este episodio recorreremos apariciones documentadas, testimonios imposibles y leyendas que respiran más que muchos vivos. Prepárate para caminar por una ciudad donde incluso las sombras tienen memoria… y algunas recuerdan demasiado bien tu nombre.
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