Jesús no dijo que serían pocos. Dijo que serían muchos. Muchos que predicaron, diezmaron, lloraron en culto y sirvieron — y nunca encontraron la llave. El problema no es falta de religión. Es falta de arrepentimiento real.
En este episodio el Pastor David desmonta la diferencia entre remordimiento y arrepentimiento, entre culpa y responsabilidad, entre conocer el evangelio y entrar por la puerta. Tres momentos que vivió Pablo lo explican todo: una revelación que confronta, una rendición que confiesa y una gracia que transforma. Cristo lo pagó todo. Pero hay una llave. ¿La tienes?