Texto bíblico: Daniel 3. Ananías, Misael y Azarías (también conocidos como Sadrac, Mesach y Abed-Nego) eran nobles judíos que habían sido llevados cautivos a Babilonia por el rey Nabucodonosor II. Cuando éste hizo una estatua enorme para que todos en el reino se inclinaran ante ella, los jóvenes se negaron diciendo:Dios puede librarnos de tu mano, oh rey... y si no lo hiciera, aún así no nos inclinaremos ante la estatua. Dios premió la fe incondional de los tres jóvenes, rescatándolos del horno de fuego. El rey tuvo que reconocer que el Dios Altísimo es el Dios verdadero. ¿Ante una situación semejante, cedemos a la presión o nuestra fe en Dios permanece incondicional? *Grabado el 03 de Julio de 2020 para Cielos Abiertos (Curacao)