Cuando llegó, de inmediato se acercó a él y dijo: —¡Rabí!
Y le besó. Entonces ellos le echaron mano y lo prendieron; pero uno de los que estaban allí, sacando su espada, hirió al siervo del sumo sacerdote y le cortó la oreja.
Jesús respondió y les dijo: —¿Como contra un asaltante han salido con espadas y palos para prenderme? Cada día yo estaba delante de ustedes enseñando en el templo, y no me prendieron. Pero así es, para que se cumplan las Escrituras.
Entonces todos los suyos lo abandonaron y huyeron. Pero cierto joven, habiendo cubierto su cuerpo desnudo con una sábana, lo seguía; y lo prendieron. Pero él, dejando la sábana, huyó desnudo.
Jesús ante el Sanedrín
Llevaron a Jesús ante el sumo sacerdote; y se reunieron con él todos los principales sacerdotes, los ancianos y los escribas. Y Pedro le siguió de lejos hasta dentro del patio del sumo sacerdote, y estaba sentado con los guardias y se calentaba ante el fuego.
Estamos empezando a estudiar el evento más difícil cuando leemos los cuatro evangelios de Jesucristo. Los cuatro escritores escribieron con detalles los acontecimientos del sufrimiento del Señor Jesucristo. La parte que más duele en el corazón, para mí, es cuando sus amigos salen huyendo por temor y es entregado por uno que estuvo con Él.
Pero Marcos nos cuenta una historia extraña de un joven desnudo. ¿Cómo fue eso?
Al parecer ese muchacho estaba durmiendo, ya se había quitado su ropa y, tal vez cuando escuchó el alboroto del arresto de Jesús, se levantó rápidamente para ver qué pasaba con el Maestro y en su afán solo cogió la sábana y salió deprisa. Llegó corriendo y se ACERCÓ al lugar. Y cuando lo fueron a arrestar, logró escaparse no importándole que no estaba vestido y quedar descubierto ante todos.
Más abajo podemos leer que a Pedro, uno de los que le había jurado al Señor nunca negarlo y que estaba dispuesto a morir con Él, lo vemos siguiendo al Señor pero de LEJOS, y lleno de terror, negó al Señor tres veces.
Nadie sabe quién era el joven que arriesgó su vida por seguir a Jesús de cerca. Algunos dicen que era el joven rico que no le siguió porque tenía muchas riquezas y aquí le estaba demostrando que no tenía nada. Otros dicen que era el mismo Marcos confesando un momento vergonzoso en su vida pero que lo había hecho por seguir a Jesús. Marcos tuvo momentos de ánimo y desánimo en su vida de servicio al Señor pero se convirtió en pieza clave en el ministerio de los apóstoles.
Pero sea quien sea, ese joven nos da un gran ejemplo de valentía.
Es mejor seguir a Jesús sin nada puesto que bien arropado de lejos.
Pedro, por estar de lejos, corrió el riesgo de negar al Señor y la consecuencia fue que tuvo que llorar amargamente.
Sé que van a haber momentos difíciles para mantener tu fe, especialmente si eres joven, pero en los momentos cruciales y decisivos es donde nuestra fe se hace más fuerte aunque tengamos que sufrir la burla y el menosprecio por no hacer lo que tus amigos hacen o practican. Y si has decidido seguir a Jesús de lejos, recuerda que vas a llorar amargamente cuando reconozcas que no deberías de haber hecho lo indebido, o actuado de alguna manera incorrecta. Mas aún así, recuerda que el Señor está ahí para perdonarte, solo que te va a quedar el triste recuerdo de la experiencia.
Judas sacó a Jesús de su corazón y le abrió la puerta a Satanás; por no arrepentirse murió solo y lleno de amargura.
Pedro se alejó y por miedo le negó, aunque se arrepintió después y fue un gran hombre de Dios.
El joven que quedó desnudo en el jardín lo entregó todo; también huyó pero lo dejó todo en el camino. Salió sin espada ni protección. Hasta su reputación dejó ahí tirada en el piso y todo eso por acercarse al Maestro.
¡Entrégalo todo por tu Maestro!
Al final, así sea de forma imperfecta, el Señor conoce la intención de tu corazón y tu pasión por la causa del Señor, y lo perfeccionará...