Una de las celebraciones más propias, sino que la más nuestra. La independencia, la identidad, la comida, el baile y el tequila nos acompañan esta noche y ya no sabemos si sólo es pretexto para juntarnos a celebrar o si es la profundidad de un sentir nacional.
Hemos aprendido la historia en una línea recta y única, pero ¿qué pasaría si la cuestionamos, la des configuramos y nos aprendemos narrar de otra manera? Quizá así, podamos reconocer un nuevo México, un México más complejo, un México caleidoscopico.