El dolor va más allá de la piel: los ataques con ácido hacia las mujeres van en aumento en nuestro país. Son heridas que nunca cicatrizan y que son invisibles ante los ojos del Estado. Los ataques con ácido pretenden disolver una vida, marcar a una mujer, desfigurarla, mutilarla o matarla. Sólo en la Ciudad de México se penalizan estos ataques con una pena que va de 9 a 12 años de prisión.