Bienvenida al siglo XXI. Su sueño criogénico duró al menos 50 años. Luego de tanto tiempo en crioestasis, es normal que casi todos sus pensamientos sean extemporáneos. Todavía sus tejidos neuronales no reciben suficiente sangre caliente para comprender la realidad actual. Tal vez los anticongelantes no llegaron bien a sus redes sinápticas.