Nuestras ratas han vuelto de un relajante y nada agitado fin de semana de festival de música. Lo que esperaban que fuese una escapada llena de anécdotas alegres y felices, se ha transformado en un cúmulo de desgracias. Se fueron llenas de ilusión, y han vuelto rubias, sin ceja, y aún más pobres de lo que ya estaban.