Epafrodito estaba dispuesto a ir donde los filipenses para que fuera consolado con los que se habían condolido con él cuando estuvo enfermo. Parece que su enfermedad fue causada por la obra de Dios. El apóstol les pide que le amen más por esa razón. Es doblemente agradable que Dios restaure nuestras misericordias, después del gran peligro de perderlas; y esto debiera hacerlas mucho más valiosas.