El que se somete a la Palabra de Dios tiene vida eterna. Hace dos mil años ya habían engañadores; ahora se han multiplicado los engañadores con palabras persuasivas y mal testimonio. Hay que tener confianza sólo en Cristo y en la Palabra que Él enseñó, es decir en el Evangelio. Fe es creer en lo que no se ve, pero que es. Si su fe está puesta en una imagen está totalmente perdido.