Tu caos no es una sorpresa para Dios. Es una oportunidad para que Él demuestre Su fortaleza. Escúchame bien: Dios no está en el cielo nervioso porque tu situación se complicó. Él no está preocupado porque no sabes qué decisión tomar. Él no está ansioso porque tu ministerio no está creciendo. Él está sentado en Su trono, y Su risa es la declaración más poderosa que existe: "Yo tengo el control, aunque tú no lo veas".