Quizás estás pasando por una situación que no tiene lógica humana. Alguien te traicionó. Te acusaron falsamente. Perdiste algo que amabas. Tal vez estás en medio de un dolor que no entiendes. Una enfermedad. Una ruptura. Un sueño que murió. Y te preguntas: "¿Dónde está Dios en esto?" Déjame decirte algo disruptivo: Dios no te debe explicaciones. Te debe su presencia.