Cuando el diablo te empuja hasta la punta de ruptura, forzado a nuestras rodillas, hay un temptacion a parar y sin siguiendo. Pero con las seguras promesas de Dios, podemos levantarnos.
Cuando el diablo te empuja hasta la punta de ruptura, forzado a nuestras rodillas, hay un temptacion a parar y sin siguiendo. Pero con las seguras promesas de Dios, podemos levantarnos.