Han sido meses de espera, tiempos aciagos en un mundo apocalíptico en el que de repente se ha prohibido a la gente ser feliz. Reír está mal, disfrutar es tabú y sonreír un insulto.
Para luchar contra esto no vamos a abanderar ningún ideal, ni principios ni leyes o normas. No vamos a intentar hacer reír ni a intentar adoctrinar. No vamos a contar la verdad ni vamos a mentir.
Vamos a traer la cacona.