Hace precisamente un año comenté sobre este tema al que hoy me volveré a referir, porque la situación nada ha cambiado.
Comienza un nuevo curso escolar y seguimos alimentando la frivolidad y el apego a las cuestiones materiales, y lo peor es que lo inculcamos en edades tempranas en los niños porque muchos de ellos crecen con la idea de que para iniciar el curso hay que llevar una mochila nueva, preferiblemente con imágenes de princesas u otros personajes infantiles, de que ya la bolsita de tela confeccionada con todo amor por la abuela esta desplazada por el merendero deslumbrante comprado en la tienda, o a quienes viajan al exterior.