
Sign up to save your podcasts
Or


Es hoy.
Me di cuenta cuando abrí los ojos
e inmediatamente
los quise volver a cerrar.
No puedo seguir escapando.
Me estoy quedando
sin pretextos.
Quisiera acelerar el tiempo
o ponerlo en pausa.
Escapar de este momento.
Aparecer donde no importa.
Quisiera tantas cosas
que al terminar la noche
ya no serán.
No me juzgues por lo que voy a decir,
que si pudiera,
escribiría otras palabras.
Perdóname por lo que voy a hacer,
aunque quisiera,
no sé hacerlo de otra forma.
¡No puede ser!
¡No quiero ver lo que he hecho!
No quiero ser la que soy.
Quisiera acelerar el tiempo
pero entre más quiero que avance
menos me muevo.
Me desespero
porque no puedo quedarme
con la última palabra.
La paciencia se me está acabando
y me estoy acostumbrando
a escapar en mi mente
y tirar el presente por la ventana.
Hoy toca aceptar
que la neutralidad es un mito,
y aunque nada está escrito
las consecuencias son reales:
Las llamas con las que juego
no solo me queman a mí.
Es hoy.
No sé cómo describirlo,
pero puedo sentirlo
por primera vez.
El espejo se rompe.
La burbuja revienta.
Se detiene el tiempo
para volver a empezar.
Me quedé sin pretextos,
y todo lo que decía
ahora es fuego
y mañana,
quizá,
cenizas.
By A. L. I. F.Es hoy.
Me di cuenta cuando abrí los ojos
e inmediatamente
los quise volver a cerrar.
No puedo seguir escapando.
Me estoy quedando
sin pretextos.
Quisiera acelerar el tiempo
o ponerlo en pausa.
Escapar de este momento.
Aparecer donde no importa.
Quisiera tantas cosas
que al terminar la noche
ya no serán.
No me juzgues por lo que voy a decir,
que si pudiera,
escribiría otras palabras.
Perdóname por lo que voy a hacer,
aunque quisiera,
no sé hacerlo de otra forma.
¡No puede ser!
¡No quiero ver lo que he hecho!
No quiero ser la que soy.
Quisiera acelerar el tiempo
pero entre más quiero que avance
menos me muevo.
Me desespero
porque no puedo quedarme
con la última palabra.
La paciencia se me está acabando
y me estoy acostumbrando
a escapar en mi mente
y tirar el presente por la ventana.
Hoy toca aceptar
que la neutralidad es un mito,
y aunque nada está escrito
las consecuencias son reales:
Las llamas con las que juego
no solo me queman a mí.
Es hoy.
No sé cómo describirlo,
pero puedo sentirlo
por primera vez.
El espejo se rompe.
La burbuja revienta.
Se detiene el tiempo
para volver a empezar.
Me quedé sin pretextos,
y todo lo que decía
ahora es fuego
y mañana,
quizá,
cenizas.