En muchas oportunidades erramos por desconocer las escrituras y el poder de Dios. Por eso, el conocimiento y entendimiento son vitales para saber lo que Él predestinó para nosotros y poder alcanzar madurez. Madurez para dar frutos, madurez para ser productivos, madurez para entender que el diablo no tiene nada mio sino que Cristo, en la cruz, nos entregó todo lo que nos pertenece.
Puedo tener cemento, arena, hierros; pero los materiales separados no hacen un fundamento. Debemos unir de la manera correcta todo lo que Dios nos dio, para poder construir un fundamento sólido.