La prudencia implica sin embargo no favorecer la ilusión de que una vacuna pueda salvarnos. Aunque la tasa diaria de contagios y muertes ha descendido ligeramente los últimos días, nuestro país figura entre los que arrojan peores resultados.
La prudencia implica sin embargo no favorecer la ilusión de que una vacuna pueda salvarnos. Aunque la tasa diaria de contagios y muertes ha descendido ligeramente los últimos días, nuestro país figura entre los que arrojan peores resultados.