El sábado 8 de septiembre de 1990 se anotó con mayúsculas en el libro de los grandes momentos del deporte argentino.
En la ciudad de Nueva York, Gabriela Sabatini venció a Steffi Graf y se consagró campeona del Abierto de los Estados Unidos.
Levantó el trofeo de un Gran Slam, concretando un viejo sueño. Pero no solo de ella, sino de todo un país que sufría como propias sus derrotas y también, como en esa tarde, la alegría de sus éxitos.