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Auténtica, frontal, revolucionaria, entregó su vida al servicio del pueblo descamisado. Adorada por los humildes y odiada por la oligarquía, desarrolló una tarea social inmensa desde la Fundación Eva Perón.
Eva María Duarte, nace en Los Toldos, Buenos Aires, el 7 de mayo de 1919. Su infancia transcurre en un hogar humilde, sostenido por el trabajo de su madre, Juana Ibarguren. En 1931 la familia se traslada a Junín. Allí, Eva fantasea con las luces y los teatros de Buenos Aires. Ese mundo le fascina desde chica, sin embargo no tiene un pelo de frívola. Al contrario, ya sabe –se lo ha contado un noviecito anarquista- que “existen pobres porque existen ricos, demasiado ricos”. En 1935 se le presenta la oportunidad y se muda a Buenos Aires. Consigue trabajo en Radio Paris y en la obra teatral “La señora de los Pérez”. Por esa época traba amistad con Marcos Zucker y con Pierina Dealessi. En 1939 es elegida “tapa” de las revistas Damas y Damitas, Antena y Sintonía. Poco después se incorpora al ciclo “La hora de las sorpresas” por Radio Argentina. En 1943, en Radio Belgrano, interpreta a mujeres famosas en el ciclo “Heroínas famosas en la historia mundial”. Paralelamente milita en la Asociación Radial Argentina, que ha contribuido a fundar tiempo antes. En enero de 1944 conoce al hombre que cambiará su historia y la del país: Juan D. Perón. Evita se transforma desde ese encuentro en el “alter ego” y en la sombra del Coronel. Intuitiva, frontal, con un olfato increíble para detectar traidores se convierte en la polea de transmisión entre Perón y la clase trabajadora. Impulsa la ampliación de derechos de la mujer, logrando en 1947 la sanción de la ley 13.010 (Voto femenino). A la tarea política suma su enorme vocación social que canaliza personalmente a través de la Fundación Homónima. Pronto se convierte en la “Abanderada de los humildes”, despertando la devoción del pueblo descamisado y el odio sin tregua de la oligarquía y de los intelectuales, que perdura hasta hoy. Muere un 26 de julio de 1952.
By Radio CaputAuténtica, frontal, revolucionaria, entregó su vida al servicio del pueblo descamisado. Adorada por los humildes y odiada por la oligarquía, desarrolló una tarea social inmensa desde la Fundación Eva Perón.
Eva María Duarte, nace en Los Toldos, Buenos Aires, el 7 de mayo de 1919. Su infancia transcurre en un hogar humilde, sostenido por el trabajo de su madre, Juana Ibarguren. En 1931 la familia se traslada a Junín. Allí, Eva fantasea con las luces y los teatros de Buenos Aires. Ese mundo le fascina desde chica, sin embargo no tiene un pelo de frívola. Al contrario, ya sabe –se lo ha contado un noviecito anarquista- que “existen pobres porque existen ricos, demasiado ricos”. En 1935 se le presenta la oportunidad y se muda a Buenos Aires. Consigue trabajo en Radio Paris y en la obra teatral “La señora de los Pérez”. Por esa época traba amistad con Marcos Zucker y con Pierina Dealessi. En 1939 es elegida “tapa” de las revistas Damas y Damitas, Antena y Sintonía. Poco después se incorpora al ciclo “La hora de las sorpresas” por Radio Argentina. En 1943, en Radio Belgrano, interpreta a mujeres famosas en el ciclo “Heroínas famosas en la historia mundial”. Paralelamente milita en la Asociación Radial Argentina, que ha contribuido a fundar tiempo antes. En enero de 1944 conoce al hombre que cambiará su historia y la del país: Juan D. Perón. Evita se transforma desde ese encuentro en el “alter ego” y en la sombra del Coronel. Intuitiva, frontal, con un olfato increíble para detectar traidores se convierte en la polea de transmisión entre Perón y la clase trabajadora. Impulsa la ampliación de derechos de la mujer, logrando en 1947 la sanción de la ley 13.010 (Voto femenino). A la tarea política suma su enorme vocación social que canaliza personalmente a través de la Fundación Homónima. Pronto se convierte en la “Abanderada de los humildes”, despertando la devoción del pueblo descamisado y el odio sin tregua de la oligarquía y de los intelectuales, que perdura hasta hoy. Muere un 26 de julio de 1952.