No es suficiente con desear o creer que puede suceder algo en nuestras vidas, en nuestra familia y en nuestro país. Lo que suceda en los próximos días será el resultado de nuestras oraciones en el presente. Debemos ganar las batallas primero en lo espiritual para poder ver el resultado en lo natural. ¡En Dios tenemos la victoria pero nos toca provocar que grandes cosas sucedan!