Para Octavio no existen los lune ni los festivos ni mucho menos la espera existencial de los domingos. Su vida es un solo día que se repite entre ventanas, puertas y espacios que yo quisiera tener el mismo poder de disfrutar. Octavio no piensa nada sobre la vida ni le preocuparía tanto perderla. Vuelvo a repetir, es un gato de un único día. En medio de calendarios y relojes vivimos diferentes días y no hay diferencia entre Octavio y yo en repetir las mismas cosas y la conciencia de hacerlas. Es aburrido vivir y no ser un gato de un único día como Octavio.