Notas: Español/Ingles
Génesis 35: Reencuentro con el Dios de "La Casa de Dios".
No olvides leer todo el capítulo.
Genesis 35:1-7:
1 Entonces Dios dijo a Jacob: —Levántate, sube a Betel y quédate allí. Haz allí un altar a Dios, que se te apareció cuando huías de tu hermano Esaú.
2 Entonces Jacob dijo a su familia y a todos los que lo acompañaban: —Quiten los dioses extraños que hay entre ustedes. Purifíquense y cambien sus vestidos. 3 Levantémonos y subamos a Betel; allí haré un altar a Dios, que me respondió en el día de mi angustia y ha estado conmigo en el camino que he andado.
4 Así entregaron a Jacob todos los dioses extraños que tenían en su poder, y los aretes de sus orejas, y Jacob los escondió al pie de la encina que había junto a Siquem. 5 Cuando partieron, el terror de Dios se apoderó de los habitantes de las ciudades de sus alrededores, y no persiguieron a los hijos de Jacob.
6 Jacob y toda la gente que lo acompañaba llegaron a Luz, es decir, a Betel, en la tierra de Canaán, 7 y allí edificó un altar. Llamó al lugar El-betel, porque allí se le había revelado Dios cuando huía de su hermano.
Ayer vimos como los hijos de Jacob vengaron el abuso sexual cometido contra su hermana. Jacob estaba aterrorizado, esperando el ataque de los habitantes de la tierra, pero un milagro ocurrió. Aquí vemos cómo el Señor salvó a Jacob y toda su casa de la ira de los habitantes. Dios hizo que todos los habitantes de esa tierra y los vecinos de los alrededores tuvieran un terror inmenso de Jacob y su casa que no se atrevieron a atacar.
Era lógico que Jacob pudiera ser fácilmente atacado y destruido pero Dios lo protegió. Dios lo vio desprotegido y muy asustado ante esta situación de adversidad que volvió a manifestarse otra vez como en el principio. Dios mismo le dijo que regrese al lugar donde tuvieron su primer encuentro, el lugar donde Jacob vio la gloria de Dios manifestada en la mitad del desierto. Ese día cuando Jacob entregó su vida completamente en las manos de Dios, creyendo en sus promesas y haciendo un pacto solemne con el Dios de sus padres, y ahora el de él mismo.
Jacob se levantó inmediatamente hacia Betel, que significa "Casa de Dios". Pero antes de presentar holocaustos al Señor, Jacob sabía que no podía presentarse ante el Todopoderoso de forma impura. Él sabía que sus esposas y sus criados todavía practicaban las tradiciones y costumbres de sus antepasados y de su tierra. Jacob les pide que se despojen de cualquier cosa que le quite la gloria a Dios. Entonces, se despojaron de sus ídolos y hasta se pusieron vestiduras nuevas. Jacob quería presentarse delante de Dios puro y limpio de tradiciones paganas que rendían culto a otros dioses. En ese instante, cayó un espíritu de terror en los habitantes y Dios guardó a Jacob y toda su casa de una muerte inminente.
Es maravilloso imaginarse ese clamor de Jacob al Señor después de haber levantado un altar de piedra y ofrecer ofrendas al Señor.
Jacob se acercó y pidió protección al Dios que se le había aparecido en el desierto cuando era un joven sin nada en los bolsillos, confundido y desorientado. Él clamó a Aquel que lo había protegido del mal, lo había prosperado y le había dado una hermosa y numerosa familia.
Ahora, ese lugar tenía otro significado más profundo y sublime. Ya no sería Betel (“Casa de Dios"), sino El-betel que significa "El Dios de la Casa de Dios".
Jacob ya había conocido el lugar donde Dios se manifestó, ahora había visto el poder del Dios de la Casa.
Hemos visto muchas veces a Dios en nuestras vidas, en congregaciones, en el templo, en muchas familias. Ahora, sé que el Señor quiere manifestarse en tu vida y la de tu hogar de una forma nueva, más grande y gloriosa.
Porque cuando pensamos que hemos tenido alguna experiencia sobrenatural con Dios, el Señor nos sigue sorprendiendo, haciendo maravillas a nuestro favor, dándonos protección,...