Nadie pudo escapar a ese alboroto de música y brillo que proponían los ochenta. En Loma Plata nosotros también adoramos a Abba y bailamos al ritmo de Donna Sumer.
Nadie pudo escapar a ese alboroto de música y brillo que proponían los ochenta. En Loma Plata nosotros también adoramos a Abba y bailamos al ritmo de Donna Sumer.