Desde los sótanos de la sierra noroeste de Madrid, iluminados por una lámpara de sal en una ajetreada cafetería, nos sentamos a debatir sobre slapstick, comedia francesa, música de los 70 y ojos de cristal. Nos debatimos seriamente entre si este debiera ser un programa de risas sin control o un relajante podcast para antes de dormir. No nos importa mucho mientras triunfe y nos haga ricos, la verdad.