Gracia es favor inmerecido. Dios nos da gracia, nos abre puertas, hace los imposibles, posibles. El orgullo impide que recibamos esa gracia. No es por quien somos, sino por quien es El.
Gracia es favor inmerecido. Dios nos da gracia, nos abre puertas, hace los imposibles, posibles. El orgullo impide que recibamos esa gracia. No es por quien somos, sino por quien es El.