Con el surgimiento de establecimientos de comida rápida, el periodista Carlo Petrini comenzó a manifestarse contra la aceleración de la vida cotidiana, dando pie a los primeros esfuerzos del "Slow Movement", comenzando con la "Slow Food", la comida lenta.
Ésta tiene un doble objetivo. Se pretende que las personas tomen el tiempo de cocinar y comer sus alimentos, fuente de energía para el cuerpo. Además, busca apoyar a los pequeños productores locales, cuyos productos son menos industrializados y, por lo tanto, más sanos.
Esto culmina en una "Slow life" dentro de "Slow Cities", ciudades donde se han tomado como bandera los principios propuestos por Petrini y han creado espacios desacelerados.