La industria, en su afán por satisfacer la oferta y demanda del mercado, ha arrasado con enormes cantidades de recursos naturales y humanos. Sin embargo, desde hace varias décadas se han generado prácticas de comercio justo y sustentable, que ya han sido aplicadas en varios giros.
Este tipo de intercambio consiste básicamente en comprar tanto materia prima como productos manufacturados a productores locales, quienes generalmente suelen ejecutar procesos con un menor impacto sobre la naturaleza y el medio ambiente. Al mismo tiempo, este tipo de prácticas generan dinámicas sociales de las cuales tanto la industria y los productores, así como el medio ambiente, salen beneficiados.