En estos últimos meses estamos notando un aumento importante de la demanda de ayuda profesional. Este aumento de la demanda tiene que ver, por un lado, con una especie de resaca que estamos viviendo post-pandemia, pero por otro lado también con que estamos revalorizando la ayuda psicológica.
Esta resaca se refiere al impacto que la pandemia está teniendo sobre la salud mental y emocional de la población. El Covid ha hecho que estemos muy pendientes de nuestra salud física y de síntomas físicos concretos que pudieran ser indicios de poder estar contrayendo el Covid dejando a un lado la repercusión que esto nos estaba generando a nivel emocional.