¿Ha escuchado alguna vez esa máxima que asegura que hay dos indicios de debilidad, callar cuando conviene hablar, y hablar cuando conviene callar? A veces no decimos lo que pensamos en el momento y el lugar precisos, y en otros momentos lo hacemos justo cuando o no debíamos.
Sé que en alguna ocasión a todos nos ha sucedido, y llega después el arrepentimiento. Quiero referirme a este asunto en un caso particular…