La implementación de la inteligencia artificial (IA) en las empresas ha pasado de ser una tendencia a una necesidad estratégica, pero su adopción plantea interrogantes críticos que van más allá de la tecnología.
En los próximos 12 a 24 meses se vienen retos, sobretodo debates interesantes sobre cómo aprovechar la IA para crecer y cómo evitar que la eficiencia termine desplazando criterio, empleo y sentido humano dentro de las organizaciones.