Hemos crecido temiendo engordar, sometiendo a nuestro cuerpo a todo tipo de dietas y ejercicio y no necesariamente porque lo amamos sino porque no estamos contentas con él. Construimos una relación nada sana con la comida, comemos con miedo. Dejamos de hacer cosas, ir a lugares o hacernos fotos porque no nos sentimos seguras con nuestro cuerpo. Pensamos que vamos a tener valor hasta tener el cuerpo perfecto y que lo negativo que nos pasa en la vida es por no cumplir con el estándar de cuerpo socialmente aceptado. A los cuarenta estamos agotadas.
Es urgente hacer las paces con nuestro cuerpo y con la comida desde que somos pequeñas, aprender que hay muchos cuerpos y todos son valiosos. Y por eso agradecemos poder hablar con Daniela Corcuera, psicoterapeuta gestalt especialista en trastornos alimenticios