Hay películas que recordamos con cariño y luego están esas que nos traumatizaron al punto de hacernos correr despavoridos ante la aparición de un payaso, una señora con uñas larguísimas ó un tierno muñeco parlanchín. En este capítulo hablaremos de traumas cinematográficos: esas películas que de una u otra forma nos rayaron el coco.