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La Tierra, Zona Industrial del Gran Chicago, 10 de
agosto de 2524
Cuando Avery despertó, ya estaba en casa. Chicago, el antiguo
corazón del medio oeste estadounidense, era ahora una exten-
sión urbana que cubría los antiguos estados de Illinois, Wiscon-
sin e Indiana. El territorio no era parte de los Estados Unidos, no
en ningún sentido formal. Algunas personas que vivían en la
Zona todavía se consideraban estadounidenses, pero al igual
que todos los demás habitantes del planeta eran ciudadanos de
las Naciones Unidas, un cambio radical en el gobierno que fue
inevitable una vez que la humanidad comenzó a colonizar otros
mundos. Primero Marte, luego las lunas jovianas, y luego los pla-
netas de otros sistemas.
Al revisar su tableta de comunicaciones en el transbordador
militar desde la órbita hasta el Puerto Espacial de los Grandes
Lagos, Avery confirmó que tenía un pase de dos semanas, por lo
que podría disfrutar de su primer descanso prolongado de la
operación TRABUQUETE. Había una nota en el pase del coman-
dante de Avery detallando las heridas sufridas por los marines
en su última misión. Todo el escuadrón alfa de Avery había so-
brevivido con heridas menores. Pero el escuadrón bravo no ha-
bía tenido tanta suerte; tres marines habían muerto en acción
(KIA), y el Sargento de Estado Mayor Byrne pendía de un hilo en
una nave hospital del UNSC.
By ガブリエル・コルテスLa Tierra, Zona Industrial del Gran Chicago, 10 de
agosto de 2524
Cuando Avery despertó, ya estaba en casa. Chicago, el antiguo
corazón del medio oeste estadounidense, era ahora una exten-
sión urbana que cubría los antiguos estados de Illinois, Wiscon-
sin e Indiana. El territorio no era parte de los Estados Unidos, no
en ningún sentido formal. Algunas personas que vivían en la
Zona todavía se consideraban estadounidenses, pero al igual
que todos los demás habitantes del planeta eran ciudadanos de
las Naciones Unidas, un cambio radical en el gobierno que fue
inevitable una vez que la humanidad comenzó a colonizar otros
mundos. Primero Marte, luego las lunas jovianas, y luego los pla-
netas de otros sistemas.
Al revisar su tableta de comunicaciones en el transbordador
militar desde la órbita hasta el Puerto Espacial de los Grandes
Lagos, Avery confirmó que tenía un pase de dos semanas, por lo
que podría disfrutar de su primer descanso prolongado de la
operación TRABUQUETE. Había una nota en el pase del coman-
dante de Avery detallando las heridas sufridas por los marines
en su última misión. Todo el escuadrón alfa de Avery había so-
brevivido con heridas menores. Pero el escuadrón bravo no ha-
bía tenido tanta suerte; tres marines habían muerto en acción
(KIA), y el Sargento de Estado Mayor Byrne pendía de un hilo en
una nave hospital del UNSC.