Para algunos de nosotros la primera reacción impulsiva suele ser intelectual… Nos da miedo pasarlo mal, sufrir. Nos asusta no ser capaces de superar los retos y adversidades, así como ser traicionados y abrumados por los demás. Y nos inquieta no poder predecir ni controlar lo nos va a suceder…
Buscamos apoyo para sentirnos seguros y confiados poder así convivir mejor con la incertidumbre. Y a menudo somos víctimas del temor, la ansiedad, la indecisión y la inseguridad lo que pone en evidencia nuestra falta de auto confianza.
Otros en cambio nuestra reacción impulsiva es mas bien visceral… Es decir nos sentimos agredidos por los demás y las cosas que nos pasan. Nos molesta lo que otros dicen, lo que hacen… Queremos ser independientes, libres para hacer nuestro camino a nuestra manera. No nos gusta que nadie nos diga lo que tenemos que hacer y por ello somos muy susceptibles y vivimos a la defensiva y muchas veces nos reprimimos para no entrar en conflicto. Sin embargo nos invade la ira y el mal humor, lo que nos indica la falta de serenidad.
En cambio para otros está primera reacción es más emocional y para evitarlo creamos una falta imagen para agradar a los demás. Nuestro mayor objetivo es ser aceptados y valorados por las personas de nuestro entorno.. Por lo que nos afecta mucho que no nos ensalcen nuestras habilidades, necesitando que los demás prioricen nuestra compañía y reconozcan nuestros logros. Sintiendo un vacío, tristeza y sentimiento de fracaso cuando el resto no lo demuestra. Lo que pone de manifiesto nuestra falta de autoestima…
Y seguramente alguna vez hayas pasado por estos tres estados que nos generan miedos, rabia y tristeza… siendo percepciones y reacciones consecuencia de vivir la vida desde nuestro propio egocentrismo.
Sabiendo que estas circunstancias y emociones están sesgadas por nuestra forma de pensar y experiencias porque no utilizarlas…
Verlo como un motivador de acción, es decir en vez de no hacerlo por el miedo… vamos a hacerlo por el miedo a quedarte sin descubrir, sin vivir, miedo a perdernos y a arrepentirnos…
Porque el miedo no es un contrincante sino un compañero de viaje, que unas veces nos protege y otras nos potencia..
Si te da miedo hazlo por el miedo.